
Hace algunos años, en una noche de Navidad, cobró vida un muñeco que habitaba en una tienda de La Curacao.
A la mañana siguiente, todos se quedaron sorprendidos al ver este nuevo
ser que jugaba por la tienda y que tenía como característica un brillo
muy especial que provenía de un sol que tenía encima de la cabeza.
Desde el primer momento que lo vieron, toda la gente se quedó prendada
de él. Lo adoptaron, lo vistieron y lo cuidaron como a un hijo.
Este muñeco, feliz de haber cobrado vida, paseaba por la tienda,
investigándolo todo y cuando veía gente se ponía a bailar y así llenaba
de alegría a todas las personas que pasaban por ahí, quienes caían
rendidos ante el encanto de dicho muñeco.
Mucha gente disfrutaba con su contagiante alegría y lo llamaba de
diferentes maneras, en algunos lugares le decían Curaamiguito y en
otros Curachiqui, Curaquito y Curasaucito.
Finalmente, gracias a la colaboración de nuestros miles de clientes a nivel nacional, el 16 de enero del 2008 se le bautizó como CURASOLCITO.
Desde ese momento, toda la gente que pasa por nuestras tiendas y tiene la suerte de encontrarlo, lo ve más contento y alegre cada vez que lo saludan y lo llaman por su nombre, CURASOLCITO.
A continuación podrá ver las últimas travesuras y ritmos de nuestro gran amigo CURASOLCITO.